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La chica de la caca y otras peores citas de Tinder de la historia

Todo empezó normal y acabó con ella rescatada por los bomberos, atrapada en una ventana al intentar coger su propia caca envuelta en papel higiénico. Otra la metió en su bolso.

Deo Aguilar
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La chica de la caca y otras peores citas de Tinder de la historia

La chica de la caca, atrapada en la ventana. | GoFundMe

Alguna vez lo habrás pensado en una primera cita: "La he cagado". Ya sabes, cuando dices o haces algo inapropiado, por torpeza o por nervios. La protagonista de la probablemente cita de Tinder más loca de la historia no sólo lo pensó, la cagó de verdad. Literalmente. Lo que empezó con una cena en Bristol acabó con la chica rescatada por los bomberos tras quedar atrapada en el hueco de la ventana, al tratar de coger su propia caca envuelta en papel higiénico, que ella misma había tirado ahí. 

Liam Smyth, de 24 años, lo ha contado todo en la campaña de GoFundMe que creó para reunir dinero para reparar la ventana rota. Todo parecía normal, la pareja se había conocido a través de Tinder y fue a cenar al restaurante Nandos. Una cena agradable entre dos personas que se gustan, que tienen "química". Hasta ahí, todo en orden.

Después de los postres, los tortolitos decidieron ir a casa de él a ver un documental (My Scientology Movie, sobre la iglesia de la cienciología, para más señas). Ella aguantó una hora de película, hasta que no pudo más y le entró un apretón.

La chica, que por razones obvias no ha querido que su nombre trascienda, fue al baño y evacuó. Fue justo al tirar de la cadena cuando se desencadenaron la serie de catastróficas desdichas (como han dicho los medios británicos) que convirtieron a esta cita en la peor y más loca de la historia.

La cadena estaba rota. Y la chica entró en pánico: no salía el agua suficiente y ahí quedaron varios restos. El estado de shock fue tal que no se le ocurrió otra cosa que terminar de cagarla. En lugar de conseguir un cubo y echar agua, decidió recoger la caca "rebelde", envolverla en papel higiénico y tirarla por la ventana.

Entendemos que por culpa de los nervios, no reparó en que la ventana tenía un doble cristal y justo en ese hueco, de unos 40 centímetros, fue a parar su escatológico paquetito. Cuando vio la cagada que había hecho (la segunda a estas alturas de la noche), se dio por vencida y llamó a Liam para confesarle lo ocurrido.

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Los bomberos, al rescate. | GoFundMe

El chico acudió raudo a la llamada de auxilio de su cita y, tras valorar la situación, quiso romper el cristal para poder sacar de ahí la caca, pero ella se vino arriba e insistió en hacer su tercera cagada de la noche: como era gimnasta amateur, seguro que se las podía apañar para caber por el hueco de la ventana.

Con el ánimo recuperado, se encaramó y se tiró literalmente de cabeza. Logró meterse, pero no salir. La muchacha se quedó ahí atrapada durante 15 minutos. Un cuarto de hora que Liam aprovechó para hacerle la magnífica foto que acompaña este artículo y que él mismo publicó en su campaña de GoFundMe.

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Pasaban los minutos y la chica no conseguía salir. Liam empezó a preocuparse por la salud de su cita y decidió echar mano, por fin, del sentido común: llamó a los bomberos, que en 15 minutos lograron sacar a la chica y a su caca del hueco.

Durante el rescate, a los bomberos no les quedó más remedio que romper la ventana. Aunque la chica, una vez a salvo, se ofreció a pagarle el arreglo (que costaba unas 300 libras), Liam decidió recaudar el dinero a través de la mencionada campaña en Internet. La cosa se fue aún más de madre, la historia se viralizó en pocas horas y el chico consiguió 2.000 euros. Como en ese tiempo varias empresas se ofrecieron a arreglársela gratis, Liam ha donado el dinero a los bomberos y a una ONG que se dedica a instalar y mantener váteres en países en vías de desarrollo.

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Kayla, la chica atrapada en el barco. | Daily Dot

-'Where is Kayla?'

Kayla Hutch acabó en un barco en mitad de un lago, sin poder escapar y rodeada de otras chicas que también tenían una cita con el mismo chico que ella.

“Cuando llegué allí me di cuenta de que pasaba algo porque él estaba como distante, algo que me parecía extraño teniendo en cuenta que había estado tratando de conseguir una cita conmigo durante seis meses y me había enviado cinco mensajes esa mañana para confirmar que iría”, contó a Hutch al Daily Dot. “Sin embargo, pensé que era tímido, así que fui al barco. Allí había como unas 20 mujeres y cinco hombres y terminé hablando con algunos veinteañeros. Todos habían conocido a Emad por Tinder y era la primera vez que quedaban”.

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Cuando se dio cuenta de la situación, Kayla decidí contarlo todo en directo a través de videos en Facebook: “Fui invitada a un barco por un chico guapo. Él no me dijo que había invitado a otras cuatro chicas de Tinder. Que alguien me salve (...) Llegué a ofrecerles 100 dólares que llevaba en el monedero a otros barcos para que me llevaran a la orilla”.

Mientras Kayla iba contando en Facebook su surrealista cautiverio, sus amigos empezaron a llenar la cuenta de Emad en Instagram preguntando por la chica: “¿Dónde está Kayla?”. Y la historia, como no, acabó viralizándose en Internet. El final: Kayla estuvo cinco horas atrapada en ese barco, pero consiguió volver a tierra firme y no ver nunca más al caradura de Emad.

-La chica de la caca en el bolso

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Metió su propia caca en su bolso | Twittee @_blotty

Esta joven contó en su cuenta de Twitter, @_blotty, su cita loca. No precisó si conoció al chico a través de Tinder, pero aún así vale la pena leérsela. 

La chica quedó para cenar con el chico, todo iba muy bien,  hasta que cometió el terrible error de pedir un café después de la comida. Cuando fueron a casa de él, notó cómo la vida se le iba por las tripas. Los retortijones de la muerte. Fue al baño, defecó, tiró de la cadena y... efectivamente, otra cadena rota.

A @_blotty no se le ocurrió tirar sus heces por la ventana, tuvo una idea mejor: meterlas en su bolso. Y mientras tanto, contárselo todo a su hermana, que flipó mucho con toda la historia: "Jesus Christ!!!".

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La chica  volvió con el chico, al sofá, pero mientras le daba besos, ella no podía parar de pensar que había una caca en su bolso. La pobrecilla no se concentraba. La hermana le decía "Jesus Christ" y el chico ahí, entregado a la mujer de sus sueños, que acabó por confesarle que había metido un zurullo justo en el bolsito que tenían ahí al lado. Aquí podéis leer la historia al detalle. 

-Los 3,5 euros del café

Lauren Crouch contó su cita desastre en su blog. Había quedado con un chico a través de Tinder, primero se tomaron algo, pero luego ella rechazó la propuesta de ir a cenar a casa de él. Al día siguiente, el chico le mandó un mensaje reclamándole las 3,5 libras que costó el café al que la había invitado. "Me ofrecí a pagar mi café en el momento de la cuenta tal y como suelo hacer, y él insistió (...) Yo siempre pago mis cosas en las citas. Es una suerte que no hubiese aceptado su oferta de la cena o de lo contrario me hubiera tocado pagar la factura del supermercado, o la mitad de la electricidad por el tiempo que hubiese estado en su casa", contó Lauren.

-La impaciente

Rearwindows contó su cita loca en este hilo de Reddit: “En la única cita de Tinder que he tenido, la chica me dijo que su objetivo era quedar embarazada en los próximos meses. No me quedó otra que escapar de allí”.

-La del padre baboso

Savannahusername, en el mismo hilo de Reddit: “Había un chico muy guapo, era un 10 en sus fotos en Tinder. Me empezó a mandar mensajes y me preguntó si quería que nos viéramos para tomar un café, así que le dije que sí. Me mandó un mensaje y me pidió que fuera a recogerlo. Lo recogí y fuimos a comer. Él es súper simpático y guapo, así que nos divertimos un poco más después de la cena. Después sacó su teléfono y me dijo que tiene un hijo, pero la madre del bebé se lo llevó a Washington y no lo ha visto en meses. Me pasó su móvil y me dijo que viera la carpeta con las fotos de su hijo. Había como 300 fotografías. Me hizo mirar todas y cada una, y me contó la historia de todos los videos y fotos de esa carpeta. Cuando por fin se fue, me sentí feliz. Toda esa cita fue muy rara”.

Etiquetas: Cultura
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